26 mayo 2007

LO QUE EL DESTINO QUIZO...

Salimos bien temprano el 25, celebrando la patria y el día de pesca que nos esperaba, rumbo al salado en su cruce con la ruta 2, ahí pasando Lezama. Teníamos el dato que estaban pescando bien en ese lugar. El día se presentaba espectacular. Ya en la parada de las mojarras vimos que había gran cantidad de pescadores ansiosos por llegar a destino. Cuando llegamos al río comprobamos nuestras sospechas ¡estaba lleno de gente! Sin desanimarnos, descargamos todo y empezamos a caminar por la mano izquierda del río rumbo al este, buscando algún hueco sin gente y con algo de remanso, ya que el agua corría y rápido, y nosotros pensábamos pescar a flote. Luego de una extensa caminata de una hora (que nos dejó medio muertos) encontramos un lugar. Armamos y empezamos la pesca. Es decir, tiramos las líneas al agua, ya que después de dos horas de intentar, solo obtuvimos tres o cuatros "cigarritos". No lo podíamos creer. Nadie se animaba a decir lo que todos pensábamos ¡hay que levantar todo e irse a otro lugar!, pero ¿a dónde?. Luego de deliberar, decidimos que no estaba todo perdido, eran las 11 de la mañana, y a pesar de tener que caminar otra vez dos horas, era mejor que no pescar nada (además teníamos un pechito de cerdo que nos esperaba en la camioneta). Durante la caminata se nos ocurrió ir a probar al puente del Destino, que aunque no pescáramos, por lo menos podíamos acceder con el vehículo hasta la margen del río, y no tendríamos que caminar. Cuando llegamos, comprobamos que había un millón de personas pescando. Resignados buscamos otra vez un hueco donde instalarnos y prender el fuego. Armamos otra vez, y apenas tiramos las líneas al agua, empezamos a tener respuestas. No lo podíamos creer, luego de tanta travesía, parecía imposible remontar esta pesca, pero así fue. Estuvimos cerca de tres horas pescando uno a tras de otro. Vecinos que estaban pescando a fondo sacaron varias carpas gigantes, y un peje que fácil debía pesar 1 kg. Los datos: usamos como carnada mojarra y filet de pejerrey con igual rendimiento. Los tamaños iban desde los 30 a los 15 cms indistintamente. Las lineas que mejor rindieron fueron las de 5 boyitas blancas a 10-15 cms de profundidad. Como resultado nos trajimos cerca de 70 pejerreyes medianos y chicos, especiales para la fritanga, y el gancia con limón, además de haber pasado una tarde soleada y muy divertida de pesca a orillas del salado. En la foto se ven algunos pejes, antes de ir a la sartén.

PD: INFORME SEDIDO POR GONZALO.



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